martes, 18 de septiembre de 2007

Mario Montalbetti

David Toscana

1 comentario:

omar dijo...

Franco Mendez

Un poco de memoria: en el CECUT: me atreví con mi primera exposición individual, conservo una reseña de ella por el Mtro. Vizcaíno. Cinco años más tarde, en 1998, hice mi segundo 'solo show' ahí mismo; se tituló ALLIUM SATIVUM/reflejos de una mordida. El Lic. Arroyo era el director de la institución. Con el apoyo de Carmen Cuenca, el patrocinio del Dr. Hendler y esposa y un escrito de Felipe Ehrenberg, entre otras personas que colaboraron, se editó un catálogo de esta serie sobre el ajo; ilusionado con el catálogo (a la fecha el único y esperando no sea el ultimo) lo llevé a la librería que está en el CECUT. Dejé ahí no sé si 20 o 30 ejemplares de mi recién parido librito con la esperanza, como buen primerizo, de que algún día no muy lejano recibiría un telefonema avisándome que ya se habían agotado —no los empleados sino los catálogos— por lo que solicitaban otros tantos o más. Sobra decir que mi teléfono envejeció con otras numerosas llamadas menos esa, la añorada. Hasta la fecha —24 de septiembre del 2007, estando ya en otro siglo ya 4 días de mi cumpleaños— siguen sin comunicarse conmigo de la librería; pero yo, que ya maduré o me resigné, no espero más.
 
 Hace 2 semanas sin la menor intención de buscar y menos encontrar el ya tan cacaraqueado (o cacareado, no sé cómo se escribe) catálogo, me topé con él en este conocido establecimiento de cuyo nombre no puedo ni acordarme. Son aproximadamente 10 libros obscuros, con su lomo negro, bien formaditos inclinados hacia la izquierda, casi perdidos entre tantos otros libros de arte. Me pareció como que se ocultaban, seguramente con falsa modestia, pues yo estoy casi orgulloso de ellos. Son mi memoria
 
pd. Luego de trabajar como médico 25 años me sedujo, como dice Montalbetti, el vacío y me lancé al abismo. Esto fue en diciembre de 1996. Me divorcié amigablemente de la medicina y me dediqué tiempo completo, o para decirlo más románticamente, en cuerpo y alma al arte.
De la profundidad del abismo no tengo ni idea, continuó en caída libre. Si existe alguna razón cuerda para haber cambiado una profesión tan hermosa, interesante y gratificante por el arte, esa es la Libertad. No encuentro otra de peso. El arte tiene muchos otros ingredientes, pero la Libertad es la que más me seduce y hace que valga la pena el paseo por el abismo.
 Gracias, Omar, por hacerme partícipe de tu proyecto. Te conocí cuando apenas tratabas de entender el abecedario y ahora haces piruetas con él. Un abrazo
 


franco mendez calvillo, desde la Col .Federal a la Libertad.